Las lentes de contacto blandas e inteligentes pueden monitorear los niveles de glucosa en tus lágrimas.

Las lentes de contacto blandas e inteligentes pueden monitorear los niveles de glucosa en tus lágrimas.

Los humanos pueden estar un paso más cerca de convertirse en cyborgs. Los investigadores han desarrollado una lente de contacto suave y flexible que monitorea los niveles de glucosa en lágrimas y le dice al usuario si son hiperglucémicos. El equipo espera que algún día el dispositivo sea utilizado por personas con diabetes para que ya no tengan que pincharse para controlar sus niveles de azúcar en la sangre.

Los contactos tienen un pequeño sensor de glucosa y una luz LED incorporada en ellos. Una antena luego toma señales de radiofrecuencia de un transmisor y las convierte en electricidad, que se alimenta a una luz que brilla en verde. Cuando el sensor registra que el nivel de glucosa en las lágrimas ha superado un límite establecido, corta la energía del LED y la luz se apaga. Los LED se colocan específicamente para mirar hacia afuera, de modo que el usuario normalmente no pueda verlos.

Esto significa que al mirar en un espejo, cualquiera que use los lentes puede ver cuándo necesitan ajustar sus niveles de insulina. Los astutos entre nosotros se habrán dado cuenta de que parece un poco extraño que las lentes solo se apaguen cuando aumentan los niveles de glucosa, y esto no ha pasado desapercibido para los investigadores, que dijeron que podrían ver si pueden revertir ese dato en el futuro.

Después de probar las lentes de contacto en conejos y publicar sus resultados en Science Advances, el equipo no encontró signos de que los lentes fueran incómodos.

Los investigadores construyeron las lentes de contacto mediante el uso de componentes flexibles y transparentes siempre que sea posible. Solo unos pocos bits de la lente no son flexibles, incluido el sensor de glucosa, que está hecho de una almohadilla de silicona rígida. Sin embargo, el equipo separó la plataforma en dos piezas y las conectó con cables flexibles para ayudar con eso.

En general, todos los componentes de la lente tienen 1/100 del grosor de la lente de contacto blanda en la que se colocan. No solo eso, sino que todos los bits de la tecnología que no pueden ser transparentes se encuentran en secciones que están sobre el iris donde no pueden ser vistas por el usuario. Esto significa que, al menos en teoría, el usuario no debería poder ver ninguno de los componentes electrónicos.

Las lentes aún no se han probado en humanos, pero el equipo está bastante seguro de que tendrán éxito. Sin embargo, no se apresure a ir a su farmacia, ya que consideran que puede tomar otros cinco años perfeccionarlos en las personas.

Fuente: http://www.iflscience.com

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